sábado, 19 de septiembre de 2009

CADA UNO CON UNO Y EL QUE SOBRE P’ALANTE

Ahora que Iker Casillas llena páginas de periódicos con titulares tan castizos como “somos un desastre a balón parado”, es un buen momento para recordar el suplicio que es entrenar la estrategia (ahora conocida como táctica fija) para jugadores y, por extensión, para entrenadores. A pocos les gusta o, más bien, a todo el mundo aburre. Primero, porque sólo se necesitan algunos jugadores mientras el resto hacen de relleno o simplemente no participan. Segundo, porque no hay manera de dar una intensidad real a ninguna de esas acciones, sea cuales sean los recursos del entrenador para hacer el ejercicio más competitivo. Con este panorama, la costumbre mas asentada es entrenar la estrategia no más de uno o dos días a la semana, viernes y sábado, apenas unos minutos en la parte final del entrenamiento. Entrenar el balón parado es el camino más corto para cabrear al entrenador.

Hace muchos años que, para defender saques de esquina, se desterró aquel mítico grito de “¡Cada uno con uno y el que sobre p’alante!” Hoy en día, la mayoría de los equipos de elite hacen un marcaje combinado, es decir un cierto número de jugadores defendiendo en zona y otros al hombre. Hace casi diez años, en una conferencia en el INEF de Madrid sobre la defensa un zona, Rafael Benítez (por aquel entonces entrenador del Tenerife), recordaba con una media sonrisa que Brasil encajó dos goles en la final del mundial de Francia ’98, defendiendo los saques de esquina en zona. (Todos recordamos los dos cabezazos de Zidane ante Leonardo primero y frente a nadie después).

El FC Zurich le marcó un gol al Real Madrid en saque de esquina de manera similar. Utilizó alguno de los trucos más viejos: crear superioridad numérica en un espacio haciendo llegar (que no estar) un jugador donde sólo un rival defiende en zona. Podemos culpar a Cristiano Ronaldo por defender mal ese espacio, o a una deficiente labor de scouting que no identificó a Silvan Aegerter como rematador a al que había que defender hombre a hombre con algún jugador más contundente que Raúl (¡Aegerter también había marcado en jugada de estrategia tres días antes contra el Grasshopper!). Personalmente, daría el merito al equipo suizo que, de hecho, marcó gol desde donde estadísticamente se anotan más tantos en saque de esquina. Esa milla de oro para el gol que es el espacio cercano al primer palo y cuyo metro cuadrado se cotiza más que ningún otro en los saques de esquina.

¿Soluciones para no encajar goles en saque de esquina? Veamos lo que dicen los gurús del fútbol: Jose Mourinho insiste en que es fundamental entrenar la concentración todos los días y en cada entrenamiento. Ángel Cappa sostiene que es absurdo hablar de falta de concentración, sino de falta o desconocimiento de conceptos básicos. Manuel Pellegrini recuerda la importancia de no perder de vista el balón, mientras que Fabio Capello suele decir que lo importante es impedir el remate del jugador rival. Pep Guardiola, resignado a no poder contener el poderío rematador del Chelsea, decidió poner hasta tres jugadores en el centro del campo, preparados para el contraataque, con el objetivo de obligar a quedarse en su campo al menos cuatro jugadores del equipo inglés. Algo que el propio Juande Ramos ya ponía en práctica entrenando al Barcelona B en la temporada 96-97.

A pesar de esta diversidad de criterios, es innegable que todos los clubes profesionales realizan una exhaustiva labor de seguimiento que les permite conocer detalladamente las virtudes y carencias de todos los rivales. La función de cada jugador en todas las acciones a balón parado está perfectamente establecida. Es muy común ver al segundo entrenador, cuaderno en mano, indicando al jugador que está a punto de entrar al terreno de juego su papel en cada situación.


Hay una frase muy extendida en el fútbol regional que dice: “si no recibes gol a balón parado no pierdes el partido”. Verdad tan discutible como aquella de que en el fútbol actual el 70% de los tantos llegan en acciones de estrategia. Números y opiniones disfrazadas de axiomas que ignoran el acierto de los jugadores con más talento y se niegan a admitir que, ayer, hoy y siempre, es muy difícil defender a los buenos. Hace unos días un amigo entrenador y aficionado del Atleti comentaba que tener un buen lanzador de faltas y córneres te asegura media Liga. “¡Acuérdate del gran Milinko Pantic!”, me decía. Ahí es nada.

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