El problema no es que discutan. El problema es porqué discuten. Es normal que, en el minuto 72 de un partido de máximo nivel que pierden 2-1, los compañeros se crucen más de un grito como resultado de la tensión. Lo sorprendente, en este caso, es que la discusión gira en torno a algo que cualquier equipo debería tener completamente asimilado: la posición de cada jugador en los saques de esquina.
En una entrada anterior dábamos por hecho que cualquier equipo profesional tiene perfectamente trabajada la táctica fija hasta el punto de tener asignada una función claramente definida en todas las acciones a balón parado. Cada jugador conoce su papel de memoria. Ésto, que ya ocurre en equipos incluso de categoría juvenil, no sucedió en el Real Madrid el pasado 4 de octubre. En este caso, parece que Guti defiende una zona, pero Casillas le reprocha que no realice ninguna marca al hombre… un malentendido impropio de un equipo que lleva entrenando desde el 19 de agosto. Canal + y Cuatro han aireado los gritos como síntoma de desconcierto, pero el problema no está en la forma sino en el fondo, en el motivo de un conflicto que no debería existir.
Si repasamos todo el encuentro, veremos que a pesar de las quejas de Casillas, Guti tiene asignada esa zona desde el principio. En el minuto 4 de partido, cuando el Real Madrid defiende su primer saque de esquina, Guti ya ocupa ese espacio con el propósito, entre otras cosas, de salir a defender un posible saque en corto del Sevilla y neutralizar un previsible 2 contra 1. Eso es precisamente lo que ocurre en el minuto 24 y, de acuerdo con las imágenes del partido, Guti cumple con la misión encomendada. Lo curioso es que, en el minuto 66, vuelve a suceder lo esperado: el Sevilla juega en corto otro saque de esquina y sólo Guti va a defender la superioridad numérica de Navas y Adriano. Éste último coloca un centro sin demasiada oposición y Renato marca ante la inexistente oposición de Raúl.
Dante Panzieri escribió una vez que “el fútbol es la dinámica de lo impensado”, en relación a la naturaleza de un juego siempre abierto e imprevisible. El problema es que, si hay algo que se puede anticipar y entrenar, es la función de cada jugador para defender los saques de esquina. ¿Por qué parece que se improvisa la posición? ¿ Por qué el cuerpo técnico del Real Madrid no puso solución a los saques de esquina en corto del Sevilla? ¿Por qué Raúl era el responsable de hacer una marca al hombre sobre Renato? ¿Por qué parece todo tan chapucero?
Si repasamos todo el encuentro, veremos que a pesar de las quejas de Casillas, Guti tiene asignada esa zona desde el principio. En el minuto 4 de partido, cuando el Real Madrid defiende su primer saque de esquina, Guti ya ocupa ese espacio con el propósito, entre otras cosas, de salir a defender un posible saque en corto del Sevilla y neutralizar un previsible 2 contra 1. Eso es precisamente lo que ocurre en el minuto 24 y, de acuerdo con las imágenes del partido, Guti cumple con la misión encomendada. Lo curioso es que, en el minuto 66, vuelve a suceder lo esperado: el Sevilla juega en corto otro saque de esquina y sólo Guti va a defender la superioridad numérica de Navas y Adriano. Éste último coloca un centro sin demasiada oposición y Renato marca ante la inexistente oposición de Raúl.
Dante Panzieri escribió una vez que “el fútbol es la dinámica de lo impensado”, en relación a la naturaleza de un juego siempre abierto e imprevisible. El problema es que, si hay algo que se puede anticipar y entrenar, es la función de cada jugador para defender los saques de esquina. ¿Por qué parece que se improvisa la posición? ¿ Por qué el cuerpo técnico del Real Madrid no puso solución a los saques de esquina en corto del Sevilla? ¿Por qué Raúl era el responsable de hacer una marca al hombre sobre Renato? ¿Por qué parece todo tan chapucero?
No hay comentarios:
Publicar un comentario