miércoles, 14 de octubre de 2009

OCTUBRE, LESIONES Y CULPABLES

Han pasado dos meses desde el comienzo de la temporada y el número de jugadores lesionados dispara las alarmas buscando culpables. Pero que nadie vea fantasmas en una deficiente preparación, en el entrenador o los servicios médicos. No es el momento, especialmente en los recientes casos de lesiones de tobillo, donde ni un buen entrenamiento propiceptivo, un correcto equilibrio muscular o un vendaje funcional pueden impedir que, estadísticamente, el 36% de las lesiones sean esguinces de tobillo (la lesión con más incidencia en futbolistas según un estudio danés del año 97).

Sabiendo que el 24% de las lesiones provocan una inactividad superior al mes, con todo lo que eso implica, es comprensible que la epidemiología lesional en el futbol, así como la prevención y rehabilitación de lesiones sean una de las materias más estudiadas en toda la bibliografía deportiva.

¿Por qué se lesionan los futbolistas? Podríamos culpar a la permisibilidad arbitral a la vista de un estudio realizado en la Premier League según el cual el 60% de las lesiones se producen en algún tipo de contacto entre jugadores que no es señalado como falta, y que sólo el 28% de todas las lesiones fueron consecuencias de faltas pitadas por el árbitro. En el Mundial de 1994, la mayor parte de las lesiones no fueron falta a juicio del árbitro, aunque el 50% de las lesiones no juzgadas como falta se produjeron por contacto entre jugadores. Sin embargo, no podemos olvidar que más de la mitad de las lesiones se producen de forma indirecta, es decir, no existe una fuerza aplicada en el sitio de la lesión ni un contacto directo con el oponente. De hecho, está bastante arraigado en la cultura popular, y no sin razón, aquello de que las peores lesiones son las que se hace uno solo.

Parece más razonable encontrar causas en la gran carga competitiva de los futbolistas. De hecho, se estima que el riesgo de lesión es tres veces superior en los partidos que en los entrenamientos. Lo curioso es que, según un estudio danés, en el fútbol de primera división se producen 18 lesiones cada mil horas de juego, mientras que en categorías inferiores la cifra baja hasta las 11 lesiones por mil horas de competición.

¿Hay alguna posición más susceptible de lesión? La mayoría de estudios dan cifras tan ajustadas que es muy difícil decir que un delantero tiene más posibilidades de lesionarse que un defensa. No obstante, un estudio realizado en la liga española durante la temporada 1999/2000 establece que la demarcación de centrocampista es la más susceptible de lesión, seguida muy de cerca por la de delantero, defensa y, finalmente portero. Lo que sí parece demostrado es que el riesgo se concentra en las áreas de tiro donde la posesión de la pelota se disputa vigorosamente: zonas cerca de la meta. Además, existe un pico de riesgo entre los 20 y 24 años y una mayor incidencia en los últimos minutos de cada parte.

Muchos se preguntan si existen recetas para disminuir al mínimo las cifras de lesionados. Es una obviedad decir que la lesión es inherente a la competición y, de hecho, recientes estudios cuantifican el riesgo de lesión aguda en futbolistas como tres veces superior a la construcción y sector servicios. Es tan difícil dar recetas en este terreno que algunas investigaciones han concluido cosas tan simplistas como que los equipos con menor entrenamiento tienen mayor número de lesiones, o han documentado que una pretemporada más larga reduce el número de lesiones durante el período competitivo.

La última y más ambiciosa receta es el “11+”, un programa de calentamiento desarrollado por la FIFA y orientado a la prevención de lesiones que dura unos 20 minutos. La FIFA defiende que reduce el número de lesiones incluso a la mitad, y algunos ya esperamos impacientes estudios de rigor que avalen la nueva panacea para evitar lesiones en el fútbol.

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