lunes, 7 de diciembre de 2009

LIONEL MESSI. CUANDO LOS NÚMEROS NO DICEN NADA.

El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.
Aldous Huxley

Lo más importante no es ganar el balón de oro, ni siquiera hacerlo con el mayor número de votos en la historia. Tampoco lo es ganar el FIFA World Player, como previsiblemente Lionel Messi hará este año. Lo más relevante es la percepción mayoritaria de estar ante el mejor futbolista del mundo y frente a un jugador con el potencial de situarse entre los grandes de la historia. John Carlin escribió recientemente en El País que “tiene más mérito ser el mejor jugador de fútbol del planeta que ser el mejor en cualquier otra cosa. Por la sencilla razón de que hay más competencia. Habrá decenas de miles de personas que desean ser grandes cantantes de ópera o tocar magistralmente el violín o ser primeras bailarinas o bailarines; habrá cientos de miles que aspiran a jugar al tenis como Rafa Nadal o nadar como Michael Phelps o escribir como García Márquez. Pero cientos de millones de soñadores, de niños, e incluso adultos, que aspiran a ser el más grande, sólo hay en una disciplina, el fútbol.”

Los premios confirman lo que todos percibimos cuando vemos jugar al argentino del FC Barcelona pero, si por estadísticas fuera, Leo Messi estaría lejos de ser considerado el mejor. Esa es la grandeza del fútbol: la anatomía  de Leo es impropia de cualquier otro deporte de élite (jockey cabalgando un caballo, en todo caso) y, en la temporada 2008-2009, sus números no dan la verdadera medida de su talento. Y es bueno que así sea porque, para los que defendemos la singularidad del fútbol, es bueno que las estadísticas sigan sin explicar la grandeza de un futbolista.

Si echamos un vistazo a los números de Messi en la pasada Champions League, lo primero que vemos es que fue el máximo goleador con nueve goles, más el valor añadido de marcar un tanto en la final que, por cierto, fue su único gol de cabeza en toda la competición. Es decir, Messi marcó un tanto cada 104 minutos, pero Gerrard (Liverpool) y Klose (Bayern Munich) marcaron 7, uno cada 83 y 97 minutos respectivamente. Hasta aquí, las cifras hablán de un goleador que además, juega en el equipo más acertado de Europa (El Barcelona marcó 32 goles en la pasada Champions League, casi 2,5 goles por partido).

Sin embargo, hablar del mejor jugador del mundo implicaría tener estadísticas más completas, números que hablaran por sí mismos de su calidad e influencia en el juego. Pues bien, Messi no está ni de lejos en el ranking de los mayores rematadores de la pasada Champions. Tiró a puerta una media de tres veces por partido hasta completar 31 remates en toda la competición, muy lejos de los 75 realizados por Cristiano Ronaldo ¿Qué otras cosas ha hecho bien, entonces? ¿Centros al área? Sólo completó 57 centros frente a los 93 de prolífico Nani (Manchester United). En su propio equipo, Xavi y Dani Alves le superaron con 79 y 72 centros respectivamente. ¿Qué hay de las asistencias? Dio cuatro asistencias de gol, una cada 246 minutos. Xavi dio 6. Messi completó un total de 484 pases buenos, una media de 40 por partido. Xavi volvió a superarle con un total de 541. ¿Y qué hay de los regates, su gran recurso técnico? Realizó 110 regates en la pasada Champions, cifra similar a la de Cristiano Ronaldo, que completó 107.

Si revisamos los números de Messi en la Liga 2008-2009 veremos que jugó 31 partidos, fue el cuarto máximo goleador con 23 goles, dio 5 asistencias de gol, perdió 274 balones y sólo recupero 45. Con semejante balance, un entrenador de baloncesto hablaría de un buen jugador, quizá un gran anotador, pero en ningún caso del mejor jugador del mundo. Sin embargo, es sabido que, cuando el Barcelona se atascaba en algún momento de la pasada temporada, Pep Guardiola bajaba al vestuario y recordaba al equipo que tenían al mejor jugador del mundo. “¡Balones a él!” decía, mientras provocaba los celos de un Samuel Eto’o que nunca asimiló su papel secundario frente al argentino.

En el mundo del alto rendimiento, entrenadores y fisiólogos seleccionan talento agarrándose a la norma del “burra grande ande o no ande”. Pero cuando a Carles Rexach alguien le dijo que Messi era demasiado pequeño, como de futbolín, Rexach contestó: "Pues tráeme a todos los jugadores de futbolín porque los quiero en mi equipo".

Es una gran noticia que, al contrario que en la mayoría de deportes, los mejores sigan teniendo una morfología como la de Messi, y que sus números no alcancen a explicar ni de lejos su trascendencia en el juego. Y ya no pensamos en Leo en términos de asistencias, pases completados o porcentaje de acierto. Decir Messi es nombrar ese tic, tic, tic de balón pegado al pie del que habla Di Estefano, ese “jugador genial” que reconoce el propio Capello o ese gol frente al Getafe que aún perdura en la retina de todos nosotros.

A sus 22 anos, todos los indicios nos dicen que su progresión puede situarle entre los grandes de la historia. Puede haber dudas acerca de cuál es su reserva de adaptación, pero sí parece claro que su entorno y personalidad son los adecuados para desarrollar todo su potencial. Tal y como Michael Robinson dice en uno de sus deliciosos Informes, Messi está más que preparado para la vorágine de la máxima exigencia, especialmente porque él es el más valiente. "No es sólo porque cuantas más patadas le dan, más se motiva, sino porque siempre pide la pelota. Aunque esté rodeado por tres defensas, aunque el riesgo de fallar es grande, no tiene miedo. No teme hacer el ridículo. Yo sé cómo es eso. Yo fui futbolista. Veo a Messi y veo que juega sin miedo, y sin ego. Juega para el equipo y siempre está ahí. Eso, frente a 90.000 personas, y con cientos de millones escrutando todo lo que haces, juzgándote, poniéndote a prueba permanentemente, siguiéndote por televisión en todo el mundo, ¡Eso es agallas! ¡Eso es cojones!"

Y eso no lo explican las estadísticas ni los porcentajes.

Por cierto, ¿saben qué jugador no ocupa ni uno solo de los primeros puestos en los rankings estadísticos de la pasada temporada?: Andrés Iniesta. Pero esa es una historia que deberá ser contada en otra ocasión…

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